Rompiendo Su Caparazón y Encontrando Su Voz

De velar por su familia a velar por toda su comunidad.

 

 

Durante la mayor parte de su vida, Sadith Manihuari siempre fue callada y tenía miedo de hablar. Viviendo toda su vida en la comunidad de Puerto Prado, ubicado en el río Marañón (Loreto), disfrutaba mucho el hogar que habría construido con su esposo y sus cinco hijos. Se había dedicado a mantener su hogar, asegurarse de que sus hijos tuvieran comida en la mesa y a mantener una relación saludable con su esposo. De hecho, Sadith dice que eran considerados como una familia modelo en la comunidad. “Así vivíamos, tranquilos. La gente de la comunidad nos admira y nos pregunta cómo las arreglamos sin pelear ni discutir. Podemos estar en desacuerdo sobre algunas cosas, pero siempre hablamos con calma”.

 

Un día, Sadith se sorprendió al recibir una carta que contenía una invitación a participar en un taller de Minga Perú para convertirse en promotora comunitaria. La idea de que la invitarían a participar nunca se le había pasado por la cabeza. Sadith estaba intrigada pero no se sentía segura de hacerlo. Al principio se decía “¡No puedo participar en esto! ¿Quién cuidará a mis hijos?”, hasta que una promotora comunitaria de Minga le aseguró que si asistía, ganaría mucho con la experiencia, y de hablar con su esposo, él también la alentó a ir. Así fue como, aún con dudas, Sadith decidió dar un salto de fe e ir a su primer taller. “La primera vez que fui, estaba callada y tímida. Tenía miedo de parecer que no sabía lo que estaba hablando. Pero vi cómo las otras mujeres hablaban abiertamente, sonreían y hacían preguntas, y eso me inspiró confianza”.

 

 

En los talleres de Minga, la confianza y seguridad de las otras mujeres fue contagiosa y muy pronto, Sadith aprendió a abrirse lentamente y comenzar a participar de formar más activa. Aprendió sobre muchos temas, pero saber sobre enfermedades era lo que particularmente le parecía más interesante, ya que en su comunidad había una idea errónea de que el cáncer de mama y de cuello uterino eran resultado de un aborto. Al conocer la verdad sobre estas enfermedades, Sadith sintió que era su responsabilidad compartir este conocimiento con otros en su comunidad. No hay duda del cambio en la vida de Sadith – donde antes era tímida y ansiosa, ahora es desenvuelta y empoderada.

 

Antes, nunca quería participar. Ahora, cuando dirijo talleres, me digo a mí misma: ‘¡No tienes nada de qué temer!”

 

Desde que encontró su voz, Sadith comenzó a dedicarse más que solo a su hogar y familia: se comenzó a dedicar a toda su comunidad. Ella sabe que hay mucho trabajo por hacer y quiere seguir compartiendo sus conocimientos con otras mujeres y con generaciones más jóvenes.

 

“Somos una pequeña comunidad de solo 75 personas. De la mano de Minga, mi esperanza es que sigamos desaprendiendo algunos de los conceptos erróneos con los que crecimos. En nuestra generación, nuestros padres nunca hablaron directamente con nosotros. Pero ahora que nosotros somos los padres, es nuestra responsabilidad compartir lo que sabemos con nuestros hijos”.

 

En el futuro, Sadith desea encontrar más formas de mejorar la vida de las personas que viven en su comunidad. Sabiendo que muchas mujeres en Puerto Prado tejen, también le gustaría aprender más sobre cómo crear y vender artesanías. Sadith ve el tejido como una forma terapéutica y saludable de desestresarse, y también como una fuente de ingresos adicionales para las mujeres, lo que crearía más equidad financiera en el hogar.

 

Al reflexionar sobre sus experiencias con Minga, Sadith agradece la oportunidad que se le ha brindado y, más allá de ello, las oportunidades que ha podido brindar a otros a través de su trabajo como promotora comunitaria. “Estoy agradecida por la oportunidad de aprender más y por haber ganado confianza en mí misma. Ahora ya no tengo miedo de hablar”.

 

 

Hasta la fecha, Minga ha capacitado con éxito a más de 1200 promotoras comunitarias como Sadith, quienes a través de su red han encontrado su voz, impactando a más de 24000 mujeres en las comunidades más remotas de la Amazonía peruana.

 

Tú puedes hacer posible que más mujeres viviendo en este lado del mundo se capaciten y empoderen, haciendo hoy una significativa donación a Minga. 

 

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** Las donaciones en los Estados Unidos son deducibles de impuestos y pueden ser hechas a través del patrocinador fiscal de Minga Perú, The Resource Foundation.

 

Agradecemos a nuestros socios HelpPeru, The Ashmore Foundation  y a los Amigos de Minga Perú por su apoyo continuo.